Ahora podrán encontrarme en http://cabezaire.wordpress.com/
Aunque no morirá este blog, lo mantendré más con imágenes que con post.
Ya había escuchado antes otros discos de David Bowie. "Heroes" se había ganado ya un lugar como uno de mis 30 discos favoritos, "The Rise and Fall of Ziggy Stardust" lo considero muy sobresaliente, "Low" es un completo experimento y así podría decir los otros discos que he podido escuchar de él. Pero "Station To Station" fue un golpe a la cabeza.
Verán, buscando en su discografía, me dispuse a escuchar el disco que se considera "la obra maestra" de Bowie, incluso por el mismísimo Robert Christgau. Cuando al fin lo tuve disponible para su escucha, noté que contenía pocas canciones y la primera duraba casi 10 minutos. Creí que iba a ser tedioso.
¡Oh si me he equivocado gravemente! Desde el primer instante en que el sonido generado con un sintetizador empieza hasta el último sonido de "Wild is the wind" me encontré ante una joya, ante un disco que podría representar uno de los momentos cumbre del rock, a un nivel tal de The Beatles, The Doors, Pink Floyd. Un golpe para los oídos, para los sentidos en general, con una voz dramática, teatral, y sonidos completamente armónicos, una mezcla de toda la influencia de la época.
Si bien me dieron grandes ganas de bailar en algunos momentos del álbum, conteniendome unicamente por el hecho de que no encontraba forma de hacerlo, lo disfrute como tenía tiempo no disfrutaba un disco. Sus letras, dramáticas y profundas disfrazadas de sencillez, y esos sonidos tan fuera y tan dentro al mismo tiempo del rock mismo me hizo sentir algo muy increíble.
Al momento, posiblemente uno de mis 10 discos favoritos, y parte de mi "Soundtrack personal". Creo que después de ese disco, Bowie puede llamarse Dios del Rock, porque al momento no hay obra tan compleja, rica y hermosa como esta.
Lástima que pocos le darán la oportunidad al "Delgado Duque Blanco" de entrar a sus oídos y a sus cabezas.

El "objeto" por Gerardo Hernández Rodríguez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Licenciamiento Recíproco 2.5 México.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://hombrelaluna.posterous.com.
Mi novia es Isamara. La conozco desde hace más de dos años. Acabo de terminar el CBTis y me voy a Literatura y Lengua Hispánica.
Mi novia se llama Ana. La conozco desde hace un mes y me gusta mucho. Acabo de terminar la prepa. No seguiré la carrera.
No tengo novia. No estudio. No trabajo. Simplemente absorbo la vida de los demás.
Cada línea representa un universo paralelo, en el que mi vida, y la de ustedes, es completamente distinta a la que llevamos ahorita. O no tan distinta, pero con variaciones que no existen en este universo: los hijos únicos tienen hermanos, los hermanos ahora son hijos únicos. Tus padres ya no lo son, ahora son solo unos conocidos de la familia. Tu novio ahora es tu hermano. Tu mejor amigo en realidad es tu enemigo. Una infinita cantidad de posibilidades.
Solo piensen que podrían vivir un día en cada universo que ustedes quisieran: besar a quien no pueden, golpear a quien deseen, vivir otro tipo de vida que no tiene nada que ver con la suya en estos momentos. Probar la muerte estando vivos.
Es algo extraño y bizarro, pero interesante. ¿Se imaginan que su mejor amigo fuera su hermano, o su enemigo?

El de la foto es Roger Ebert, mi principal inspiración para la crítica de películas.
De niños vemos cine sin realmente prejuicios y buscando un medio de entretenimiento y diversión, que generalmente debe ser cautivante y divertido. O lo que es igual, Walt Disney y sus películas de animación. Pero obviamente todos crecemos y vamos adoptando gustos por un género en específico y optamos por buscar más películas relacionadas con un tipo de temática. Y después caemos en la experimentación cinéfila, viendo películas que posiblemente no nos hubieran gustado en el pasado y en esos momentos empezamos a apreciar.
Y puede que lleguen a un punto de conocimiento cinéfilo en el cual las cosas empiecen a funcionar de un modo diferente y vean que muchos premios que antes no tomaban en cuenta tienen más importancia de la que realmente aparentan; descubren que el director realmente no anda con su cámara, y que la fotografía se refiere a la imagen que vemos en la pantalla (ya sea de cine o en nuestra sala) y no a las fotos de portada del DVD. También nos damos cuenta que la música tiene mucho que ver, y que el sonido puede hacer que un corte con una espada sea impresionante, natural, o minimizado para efectos dramáticos. Y ni se hable del guión, tan o más importante en ocasiones que el director.
Pues eso es lo que yo le veo a una película, aunque no lo crean. Yo no solo veo el hecho de que la historia era bonita y los actores cumplen y ya, veo todo lo que conlleva una película, todas sus pequeñas piezas tratando de trabajar para hacernos creer en lo que vemos y meternos en la historia y hacer que olvidemos un rato cualquier clase de preocupación, o bien, aumentarnos las preocupaciones que ya tengamos.
Las estrellas son un método de decir la calidad de la película, si bien no siempre refleja mi gusto. Puedo darle a una película 4 estrellas y la recomiendo, aunque a mi no me entretenga o me guste. Puede que el resto de las personas opine diferente. ¿Que por qué cuatro nada más? Pues son las que usan Peter Travers y Roger Ebert y son un buen método de aprobación. Entonces creo que con esto explico en cierto modo porque las critico así.
Mis películas favoritas y las que les he dado 4 estrellas será después.